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Lunasá
Por: Moon Dance
El ciclo de la vida continua, la rueda del tiempo sigue girando nos coloca ahora en el punto en que las noches
empiezan a alargarse y los días se acortan.
Lughnasadh nombrado en honor al dios celta Lugh que significa “luz”, los juegos (nasadh) de Lugh el Dios Sol, quien consiguió los secretos de la siembra. Conocido también como Lammas, nombre cristiano medieval que se viene del sajón Hlaf y deriva en Loaf-mass o fiesta de la hogaza de pan, Lunasa y Alban Heruin (Luz de la Rivera, Orilla o Litoral).
Es el punto culminante donde la Tierra pare el grano que alimenta a sus criaturas. Simboliza el éxito de la unión sagrada celebrada en Beltane cuando se realizo la unión sagrada del Señor y la Señora, celebramos la culminación de esta unión y recibimos sus primeros frutos.
El Dios transforma su energía, sabemos que nada se destruye solo se transforma. Esta transformación, transmutación o muerte es necesaria para que la tierra renazca y emerja un nuevo ciclo en la rueda del tiempo. La primera cosecha que nos sostendrá en los meses del invierno, es la época de comenzar a conservar el producto de la tierra, una época de ahorrar y de preservar para el futuro próximo.
En los solsticios las puertas energéticas de la Tierra se abren una vez más para dejar pasar las energías correspondientes a este ciclo. Creando y restaurando las energías de la Tierra.
Es el momento de meditar en los aspectos más benéficos de la energía creadora, la cual notaremos en nosotros mismos, como en todas las cosas y seres de nuestro entorno. Realicemos de esta celebración un tributo a la naturaleza.
Visualicen un nuevo comienzo que se volverá real, gracias al poder del fuego y de la tierra. Cualquier sustancia u objeto recogido durante esta noche adquiere prodigiosas virtudes. Tales como plantas y flores, antaño el hecho de que las cultivaran exclusivamente mujeres evocaban fácilmente la presencia de una tradición femenina de culto a la Madre Tierra.
Y como acto final de todo esto, acudir al monte más alto o a la playa más cercana para ver “Danzar al Sol” cuando se nos presente en su amanecer. Ya sólo resta esperar, en silencio y con respeto absoluto la salida del Sol y en el instante que se eleve, hasta que nuestros ojos y corazones perciban el primer rayo dorado. Será el gran momento para hacer sonar una gran exclamación de alegría que inunde la estancia, bosque o playa donde nos hallemos celebrándolo. Que suenen los cuernos y retumben los tambores para dar nuestra cordial bienvenida al Sol, en su día más enérgico y glorioso.
Este giro de la Rueda marca la cosecha no solo de granos sino de nuestra propia, interna e individual cosecha. Es el tiempo de prepararse para el otoño y el futuro invierno – físico y espiritual. Es el momento de recibir y honrar la abundancia de la Diosa, de agradecer al Dios por su fertilidad.
Es tiempo de ver nuestra propia cosecha y saber que todo aquello que plantamos espiritualmente y físicamente en verano empieza a dar frutos.
Honremos este gran momento mágiko; debemos honrar la primera cosecha y sintonizarnos al ciclo de nuestra Madre Tierra, a partir de este su alumbramiento, nuestro nacimiento.