Paganeo.net
Sirviendo a la comunidad neopagana
La energía mágica y sus usos
Por: JangelortSep 5, 2008
Se da por entendido que la energía mágica no es ni buena ni mala, pero ello no significa que todos los trabajos mágicos, por el hecho de ser mágicos, tengan el mismo valor ético o moral.
La energía mágica, a diferencia de otras energías, no posee dos polaridades, siendo la bruja o el brujo quien determina lo positivo o no de su uso. Pareciera que tal particularidad no es debidamente comprendida y considerada por ciertos practicantes.
Al ser definido un objetivo mágico ya se está determinando si el uso que se dará a la energía es bueno o malo. Ese objetivo mágico depende de la formación ética y moral de quien ejerza el Arte, de su conocimiento y comprensión del mismo, de su calidad humana y deseo de superación espiritual.
Sé de brujos y brujas que tratan de salvar su responsabilidad al hacer uso negativo de la Magia, aduciendo que es la Magia en sí misma o alguna entidad utilizada quien causa el daño pretendido y no ellos. Es necesario ser enfático y aclarar muy bien que si la intención del operario se ajusta a criterios sanos, buenos, nobles, éticos y morales, resulta indudable que esa Magia será constructiva; pero si la intención del operario es causar daño, violentar el libre albedrío o dominar la voluntad ajena en beneficio propio o de otra persona, esa Magia se estará utilizando negativamente y la responsabilidad debe asumirla quien ha definido el objetivo mágico.
Me preguntó un hermano por qué resultaba más fácil hacer daño que bien por medio de la Magia. No sé si habrá otra respuesta, pero yo tengo esta:
Tomemos como ejemplo el agua en sus estados líquido y sólido. El agua líquida representará la magia buena mientras que en su estado sólido (hielo) representará la magia dañina. El agua, en su estado líquido, se puede asir con ambas manos pero se escurre con facilidad por entre los dedos necesitándose mayor esfuerzo o algún objeto para poder retenerla y trasladarla. El hielo también se puede tomar entre las manos y muy poca agua se escapa de ellas pudiendo ser moldeado y lanzado a donde se desee. La energía usada para magia buena resulta más difícil de manejar por su alto nivel vibratorio que exige más y mejor preparación del operador mágico, mientras que a la energía usada para magia dañina se le rebaja su nivel vibratorio al ser conformada al objetivo del practicante por tal uso y es más próxima a la materia, siendo más fácil de utilizar aún por quienes no sean avezados.
El relativamente fácil manejo de energía mágica en un nivel vibratorio más próximo a nuestro mundo físico es una tentación para cualquier veterano o discente quien puede llegar a creer erróneamente que ha alcanzado un elevado nivel espiritual en el Arte haciendo uso negativo de la Magia, pero su uso es un riesgo que se debe considerar con mucha seriedad ya que tal práctica mágica negativa es algo censurable y tiende a impedir el verdadero desarrollo espiritual del usuario. Aquí es importante señalar que no se debe confundir o considerar como sinónimos desarrollo espiritual y desarrollo mental.
Siempre he creído y dicho que la Magia está para hacernos crecer en sabiduría y espiritualidad, antes que ser convertida en herramienta para darle solución a los diarios problemas mundanos de quien la utilice… Y con esto no pretendo limitar su uso, sino dar a entender que existen ciertos parámetros que deben ser respetados por toda bruja o brujo con un análisis concienzudo, un juicio, del rito o hechizo que tenga proyectado a fin de asegurarse que no causará daño.
Otro hermano me hizo saber que cierta conocida autora ha señalado que un neófito puede practicar algún rito de magia negra y que tal magia no cumplirá su cometido por la inexperiencia de la bruja o brujo en ciernes y sin ser víctima de la Ley de Tres ya que está protegida(o) por su ignorancia o inexperiencia. La cosa no es tan simple como se la señala, porque a pesar de la inexperiencia existe el deseo, y éste es un ingrediente (inevitable en la Magia) que puede ser tan poderoso como para generar el efecto de la llamada magia involuntaria.
La Ley de Tres funciona sin importar el uso que se de a la energía mágica, la cual queda sujeta a la intención del operador, quien en la preparación del rito ya va fortaleciendo su objetivo. Si bien es cierto que esta Ley puede ser retrasada por un operador(a) muy práctico(a) en su quehacer, no menos cierto es que nunca podrá evadir su efecto y consecuencias ya que inevitablemente y en algún momento la Ley de Tres le alcanzará.
Solamente la insensatez o la ignorancia permiten hacer mal uso del Arte.
Debido a este mal uso del Arte que hacía el pueblo, fue que la Iglesia Católica prohibió las prácticas mágicas tal y como se desprende de la advertencia que el Papa León III* hiciera a Carlomagno cuando le obsequiara “El Enchiridión”, breve tratado mágico supuestamente escrito por el pontífice, y que señala en un párrafo: “En tanto que la Alta Magia, encerrada en el libro que os envío, sea profanada por la maldad de los hombres, la Iglesia no tendrá otro remedio que proscribirla.”
La información dada por diferentes medios en torno a la Magia, a pesar de ser abundante, llega a las manos de los aspirantes a conocerla sin estar sujeta a un método educativo y formativo bien planificado. Quien se aproxima en pos de estos conocimientos no sabe por donde empezar, haciéndolo, en la generalidad de los casos, por lo más atractivo: la Magia. Tanta desorientación se ha manifestado en las mensajerías de las comunidades paganas en Internet. También debo reconocer que existen brujas y brujos que están conscientes de esta problemática y tratan de dar lo mejor de sí en sus comunidades cibernéticas. Igualmente he de señalar que hoy existen cursos bien planificados y orientados para una buena formación mágico-brujesca que pueden estudiarse a través del correo-e.
¿Cuándo se llegará a entender que la Magia no es un juguete… ni un arma? ¿Cuándo se llegará a comprender y asumir la gran responsabilidad que implica poder hacer lo que se quiere?
Creo que la libertad bien entendida es lo que más auto-limitaciones nos exige como seres sociales que somos y que la libertad sin limitaciones es libertinaje. De igual manera sucede con la Magia: si una bruja o un brujo puede hacer lo que quiera sin respetar parámetros, sin imponerse a sí mismo ciertos límites, terminará cultivando una magia libertina, abusadora, negativa, carente de ética y moral, lo cual está reñido con la esencia de la Magia misma y con las enseñanzas impartidas por todas las religiones.
La máxima “Haz lo que quieras sin causar daño”, es una clara advertencia para que siempre se la tenga en cuenta al definir un objetivo mágico.
* Papa León III (Roma c. 750 – id. 816) Pontificado del 795 al 816.