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El viento
Por: Okymara Sheran (Alsaciah)Mar 9, 2008
A veces cuando la melancolía inunda nuestra emotividad añoramos con nostalgia la simplicidad que existía en todo lo relacionado con el elemento que domina el cuarto Este de nuestros círculos mágikos: aquel viento que nuestros célticos antecesores y los nativos escrutaban, escuchaban y honraban con solemnidad y respeto.
En los últimos años nos habituamos a vivir instancias en que la presencia del High Frequency Active Auroral Research Program (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) prima.
Dicho HAARP, como dicen los autores (*) de “Los Angeles no tocan esta arpa”, busca el dominio de los elementos naturales, entre ellos los patrones de los vientos de la alta atmósfera, la modificación del campo electromagnético de la tierra, afectar las ondas Schumann y al producir un desequilibrio entre éstas y las ondas geomagnéticas, que son reemplazadas por ondas artificiales desde las GWEN Towers, romper los biorritmos.
Lejanos están los cercanos tiempos en que el genio de Andrei Tarkovsky incluía en sus filmes al viento como imagen cinematográfica del Espíritu y a las oscilaciones terrestres como los estremecimientos que sufre el alma humana al llegar al umbral de las decisiones iniciáticas.
El viento, que nos susurra etéricamente en nuestros oídos-mente los designios de la Diosa, es como una clavícula que nos abre a las realidades trascendentes.
Decía René Guénon que “todo símbolo produce, para el que lo medita con las disposiciones necesarias, efectos rigurosamente comparables a los de los ritos” y J. Boucher concluía que “los ritos obran por una suerte de impregnación del subconsciente, al que dan un poder y una eficiencia reale”. Prestando atención a los conceptos que anteceden, podemos asegurar que la Magiah natural, si la practicamos con profunda sensibilidad, nos brinda el poder para sobrevivir a la ambición tecnológica desmedida.
Porque aunque se busquen suspender o influir artificialmente la detención que se produce al alcanzar el 13ºciclo de las Resonancias Schumann, el punto cero o la reversión de los polos magnéticos, la tecnología no podrá suspender el libre designio del Espíritu (**)porque Él como el viento, sopla dónde quiere, cómo quiere y cuándo quiere.....
Notas:
(*) Dr. Nick Begich and Jeane Manning, autores del libro Angels Don’t Play This HAARP: Advances
in Tesla Technology . (1995)
(**)”Pues el Espíritu, que “sopla donde quiere” y cuando quiere, puede siempre venir a revivificar los símbolos y los ritos, y a restituirles, con el sentido que habían perdido antes, la plenitud de su virtud originaria”. René Guénon.