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Encuentro Mundial Interreligioso 2007

Por: Andras Corban Arthen
Dec 8, 2007

Del 20 al 26 se septiembre, tuve el gusto de participar en el Encuentro Mundial Interreligioso que tomó lugar en la ciudad de Monterrey, México, organizado por el Parlamento de las Religiones del Mundo y auspiciado por el Forum Internacional de Culturas que continuará en esa ciudad hasta el 8 de diciembre. Asistí como el único miembro pagano de un conjunto de unos 40 ponentes internacionales que fuimos enviados por el Parlamento desde todos los rincones del mundo – India, Taiwán, Botswana, Irán, Australia, Nigeria, los Estados Unidos, y varios países de Europa y Latinoamérica – representando una gran variedad de religiones y culturas.

Las presentaciones principales se enfocaron en tres temas centrales, cada uno de los cuales constó de varios subtemas: Explorando Nuestros Valores, que incluyó ponecias de introducción a las diferentes tradiciones espirituales representadas en el Encuentro, relatos sobre situaciones de vida propia para ilustrar elementos esenciales de esas tradiciones, y discusiones sobre los valores que ellas engendran; Asuntos de Vida y Muerte, que se enfocó en cuestiones sobre la reproducción humana, el VIH/SIDA, los conflictos armados, la eutanasia, etc.; y Viviendo Juntos, la más extensa de las tres categorías, que abarcó temas como la pobreza, la extinción de los pueblos indígenas, la globalización, la violencia doméstica, la transmisión de valores, el papel de la religión en la sociedad, la reclamación de un sentido de lo sagrado en la naturaleza, etc. La mayoría de esas ponencias tomaron la forma de paneles de discusión, consistiendo de tres panelistas y un moderador.

Cada día del Encuentro comenzó con una hora durante la cual se presentaron simultáneamente diversas celebraciones religiosas (meditaciones, oraciones, ceremonias, lecturas de selecciones de libros sagrados, danzas rituales, etc.), para ofrecer a los presentes un sentido participatorio y experiencial de las religiones representadas. Esto fue seguido por dos sesiones matutinas de diferentes ponencias, cada una con noventa minutos de duración y, luego de un par de horas libres para almorzar y descansar, otras dos sesiones por la tarde. Cada noche, de las siete a las nueve y media, se ofrecieron sesiones plenarias en las que figuraron conferencias, ejecuciones de música y danza sacra, ceremonias, etc. Esas plenarias tuvieron lugar en la espaciosa Arena Monterrey, y fueron asistidas por unas 8,000 a 10,000 personas cada noche.

Por mi parte, además de participar en siete paneles de discusión, también presenté una simple ceremonia pagana, al igual que una conferencia de introducción al paganismo, y los organizadores del Encuentro me invitaron a que diera unas de las tres bendiciones ofrecidas en la plenaria de clausura.

Es algo arriesgado hablar abiertamente sobre el paganismo en foros públicos, ya que es casi imposible saber de antemano quiénes van a estar presentes y cómo van a reaccionar. Pero aún en el ámbito interreligioso a nivel internacional – donde por lo general uno se encuentra con personas que no solo están muy bien educadas sobre temas espirituales, sino que también tienden a ser muy abiertas y liberales, concientes de las violaciones de derechos humanos a través del mundo y de los prejuicios y conflictos religiosos que a menudo les dan pábulo – es común encontrar aprensiones, estereotipos y reparos. Siempre hay aquellos que reaccionan al paganismo con temor y hostilidad, o que lo descartan con desprecio como ‘seudoreligión’ superficial y moderna, y piensan que no merece representación entre religiones más establecidas.

Por eso, siempre me esfuerzo a presentar al paganismo como la supervivencia de las tradiciones espirituales indígenas de la Europa precristiana, no solo porque me parece ser la definición más auténtica y correcta, sino también porque generalmente encuentro que es un punto de vista que ni los delegados interreligiosos ni los asistentes en general han considerado previamente, y, además, porque las tradiciones indígenas gozan de un grande y merecido respeto en la comunidad interreligiosa. A través de más de treinta años de trabajo interreligioso, he encontrado que esta perspectiva es sumamente eficaz, en que estimula un entendimiento del paganismo como parte del continuo universal de culturas indígenas, lo cual, a su vez, le otorga mayor seriedad y respeto.

Me alegra reportar que así precisamente fueron recibidas las tradiciones paganas en el Encuentro Interreligioso Mundial, tanto por mis colegas en la delegación de ponentes internacionales, como también (y especialmente) por el pueblo regiomontano que participó en ese evento. Comenzó con la Caminata Indígena Continental, que incluyó a docenas de representantes – muchos de ellos ancianos – de pueblos indígenas de todas partes de México y Centroamérica, y que culminó en una manifestación a las puertas del Forum de Culturas, con el propósito de solicitar apoyo para la protección de sus derechos civiles. Cuando los manifestantes fueron informados que había un representante de ‘las tribus europeas’ presente, insistieron en ubicarme en el círculo central de los ancianos y en que dijera algunas palabras y ofreciera una bendición a los congregados, lo cual me conmovió profundamente. A partir de ese momento, y a través del resto del Encuentro, todas mis ponencias gozaron de una participación numerosa y entusiasta.

Una cosa que no esperaba, y que me sorprendió muchísimo, fue el sinnúmero de participantes que insistieron en tomarse una foto conmigo, especialmente durante las plenarias, cosa que no hicieron de igual manera con los otros representantes religiosos. Fue este un fenómeno tan frecuente que me dejó bastante desconcertado, hasta que al fin, luego de varias conversaciones al respecto, llegué a entender lo que pasaba.

La gran mayoría de la población de México, como también es cierto en otros países de las Américas, tiene sangre indígena, y por eso las culturas y tradiciones tribales de ese país – incluyendo la importancia que típicamente se les da en ellas a la veneración de los ancestros – se mantienen muy vivas en la conciencia popular. Pero a la misma vez, cuando piensan en sus antepasados europeos, tienden a pensar sobre una ascendencia exclusivamente cristiana. La inclusión de las espiritualidades paganas en el Encuentro, y en particular viéndolas representadas al mismo nivel que el cristianismo, el judaísmo, el islam, el hinduísmo, etc., abrió los ojos de muchos regiomontanos a la existencia de sus propios ancestros tribales europeos – por remotos que fueran – cuyas creencias y tradiciones se asemejaban mucho a las tradiciones indígenas de su tierra. No sé cuántas veces escuché comentarios como: “No sabíamos que todavía había gente como tú en el mundo.” “Siempre había resentido a mis antepasados europeos, porque su sangre, su religión y su lengua fueron impuestas a la fuerza en esta tierra. Pero ahora entiendo que lo que ciertos europeos le hicieron a los indios de México, se lo hicieron primero que nada a su propia gente indígena, y el pensar que esos también fueron mis ancestros, me da una sensación de paz y me hace sentir completa.” “Queremos tomarnos una foto contigo porque queremos que nuestros hijos y nietos vean a alguien que representa una parte olvidada de quienes somos, una parte que ahora queremos recuperar.” Encontré docenas de reacciones tan sentidas como estas – algunas de ellas hasta de monjas y seminaristas católicos – cada día del Encuentro.

Durante mi estancia en Monterrey, tuve el gran (aunque demasiado breve) placer de compartir un poco con un grupo de jóvenes paganos con quienes había estado en contacto de antemano a través del foro ‘Wicca en Monterrey’, algunos de los cuales también asistieron a varios eventos del Encuentro. Me parecieron ser muy buenas personas, muy dedicados y sinceros; espero mantenerme en contacto con ellos, y con gran interés anticipo saber sobre el desarrollo de sus actividades.

A la conclusión del Encuentro, pasé un par de días más en Monterrey, participando junto con varios otros de mis colegas en una ‘Conferencia de Expertos’ para colaborar en la redacción de un extenso reporte sobre el estado del movimiento interreligioso mundial. Ésta fue una agradable oportunidad para relacionarme con los otros ponentes en un ambiente más sociable y relajado.

De Monterrey tomé un vuelo para ‘el DF,’ el Distrito Federal de la Ciudad de México, donde fui recibido por Natris Branwen, una pagana mexicana con quien he correspondido de vez en cuando por los foros paganos a través de los años. Natris me había invitado a ofrecer una charla sobre el paganismo bajo los auspicios del Circulo Dialógico de Estudios Humanistas (CIDEH), el centro de terapia gestalt donde ella labora. Natris y sus compañeros fueron extremadamente amables conmigo, y me mostraron con creces la afamada hospitalidad mexicana, llevándome a todo tipo de interesantes sitios arqueológicos y folclóricos. También, gracias a los trámites de una amiga pagana estadounidense que ha hecho muchos trabajos arqueológicos en el Yucatán y ha escrito un libro sobre las mujeres mayas, tuve la maravillosa oportunidad de recibir un recorrido privado por el Museo del Templo Mayor de Tenochtitlan, guiado por una de las conservadoras principales de esa entidad.

Mi charla, que fue atendida por unas 75 personas, se enfocó en las tres categorías principales del paganismo – tradicional, reconstruccionista, y ecléctica – y en algunas de mis experiencias personales en el mundo pagano a través de las últimas cuatro décadas. Aproveché la oportunidad para enseñar algunas fotos y hablar un poco sobre el Parlamento de las Religiones del Mundo y también sobre mi comunidad de Alma de Tierra. Tras un interesante y animado intercambio de preguntas y comentarios, tuvimos un tiempo de convivio durante el cual tuve el gran gusto de conocer a muchos de los presentes, algunos de los cuales ya conocía indirectamente a través de los foros de Internet. Me agradó muchísimo finalmente conocer en persona a Carmen Orellana, fundadora de la ‘Comunidad Pagana de México,’ quien ya lleva varios años dedicada a la ardua labor de desarrollar comunidad pagana y de asegurar la validez legal y los derechos civiles para nuestras tradiciones en ese país. Espero poder colaborar con ella en un futuro muy cercano.

Concluyo este reporte con el anuncio de que, recién regresado yo de mi viaje a México, fui elegido por mis colegas en el consejo de directiva del Parlamento de las Religiones del Mundo para servir en su comité ejecutivo. La aceptación de los paganos por la comunidad interreligiosa mundial, tanto para incluirnos como iguales en sus eventos y conferencias, como también para aceptarnos en posiciones de liderato y directiva, es un gran logro que hubiera sido inconcebible hace apenas quince años, y que nos ofrece a todos un grado de reconocimiento y credibilidad muy importante que puede beneficiarnos en muchos diferentes niveles.


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