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¿Por qué hay que evolucionar?
Por: SorinamOct 21, 2007
Ante todo hay que describir al ser humano. El ser humano, es un compendio de estructuras físicas y psíquicas, no voy a analizar las estructuras físicas sobre las que nos sustentamos; lo que pretendo es exponer lo que he aprendido sobre las estructuras psíquicas en las que se basa. Nuestra psique es una cebolla.
En la primera capa de la cebolla, lo más inmediato es nuestro yo, lo que conocemos de nosotros mismos, por una parte lo que mostramos al mundo que sería nuestra personalidad que está conformada por las experiencias que el mundo nos impone y que para una mejor adaptación al medio adoptamos, por otra lo que ocultamos conscientemente (de algún modo es también parte de nuestra personalidad), pues influye directamente en nuestro comportamiento social.
A continuación y después de haber quitado la primera capa de la cebolla encontramos un sustrato que según qué o quién, puede llegar a ser terrible, en esta capa de la cebolla se encuentran acumuladas todas aquellas expresiones nuestras que queriendo haber sido, las hemos reprimido y depositado en una especie de papelera, de la cual nada queremos saber, aquí es posible encontrar comportamientos reprimidos horribles nuestros, o no tan horribles y que por conveniencias sociales hemos desistido de ellos y los hemos olvidado, estamos en el territorio de la Sombra. Lo curioso es que este depósito de deseos o comportamientos indeseables, deseos o comportamientos no convenientes, deseos o comportamientos no desarrollados por miedo, nos afecta sobremanera, pues están en la papelera y no destruidos y, siguen queriendo hacerse notar, y al final lo hacen, claro que lo hacen; ello no quiere decir que quien haya reprimido una tendencia por ej. sádica se vaya a comportar de manera sádica inconscientemente, no, pero sí que le dé por ser cazador e ir a cazar de manera compulsiva.
La siguiente capa afecta a un aspecto de género, es una capa donde se manifiestan las experiencias adquiridas por la sociedad en la que se vive respecto del género o sexo contrario, normalmente suelen estar reprimidas porque la sociedad las ha ido reprimiendo (aunque hoy en día parece que estos aspectos se van diluyendo algo), estoy hablando de el Anima en los hombres y el Animus en las mujeres. ¿De que manera pueden afectar?, pues afectan dado que como “entes psíquicos” quieren hacerse notar, las formas en que lo hacen suelen ser muy variadas, por ejemplo, si es hombre, puede tener accesos de ira fuera de lugar o exagerados y si es mujer, la reacción puede ser posesión obsesiva-compulsiva.
Quitada esta capa, aún se separan más las diferencias genéricas, por lo que las expondré por separado.
La capa de la cebolla que nos encontramos en el hombre sería la del Viejo-sabio, la forma en que se manifiesta en el mundo exterior es que cree estar en posesión de la Verdad absoluta.
La capa de la cebolla que nos encontramos en la mujer sería la de la Gran Madre, la Vieja-sabia, la que todo lo comprende y todo lo perdona.
De lo que hay detrás no me atrevo a hablar.
A partir de esa exposición simple, cabe destacar que salvo la primera, las demás trabajan sin nuestro concurso y, por lo tanto, se manifiestan de manera improvisa, a veces comprometiéndonos, a veces haciendo que tengamos un comportamiento estúpido o irracional, otras veces con una condescendencia que exaspera a los demás (por prepotencia).
Para evitar la actuación de estos elementos psíquicos que Carl Gustav Jung denominó complejos, se hace necesario hacerlos conscientes. Hay algunas frases al respecto, la más conocida es “Conócete a ti mismo”, otra de algunas logias que dice “el arte de la magia es el arte de producir cambios en la consciencia a voluntad”; todo lo cual, se defina como se defina, es tarea ardua y muy difícil y, normalmente precisa de la ayuda de otras personas; dice otra frase que “si quieres saber como eres en verdad, ¡pregúntale a los demás!”; no obstante, al menos la Sombra es asimilable en primera instancia, bastaría con hacer un esfuerzo por recordar cuando menos la infancia y hacer indagaciones en la familia (si es que es viable, claro) y si no echar mano de los amigos sinceros y preguntarles sobre lo que opinan sobre ti de verdad (todo un acto heroico).
Ahora viene la respuesta a la pregunta inicial, ¿porque evolucionar?. Abusando de una de las leyes de la Tabla de esmeralda, “como es abajo…”, si yo cambio, mi vida cambia y mi entorno cambia, razón mas que suficiente para cambiar, porque si al final todos o una mayoría cambiara, la realidad común cambiaría.
Y quien sabe, a lo mejor no hace falta que me atreva a hablar de lo que hay detrás de todo lo anterior.